Defender la democracia. Hay que impulsar la solidaridad con Catalunya

Artículo publicado en Público, 07/10/2018:

David Karvala, Uno de los impulsores de la iniciativa WithCatalonia. @davidkarvala :

Estos días estamos viviendo los aniversarios de diferentes eventos clave alrededor del referéndum catalán: las redadas policiales del 20 de septiembre contra oficinas del gobierno catalán y el intento de irrumpir en la sede de la CUP sin orden judicial, provocando una impresionante resistencia ciudadana pacífica; el día del referéndum, con el heroísmo de cientos de miles de personas corrientes frente a la brutalidad policial; la magnífica huelga general del 3 de octubre… Entre las memorias del año pasado y las controversias alrededor de las protestas de este año, hay debates encendidos acerca de qué hacer.

Pero en estos debates cruzados, algo muy importante ha pasado desapercibido: las muchas personas de todo el mundo que de diferentes maneras están demostrando su solidaridad con Catalunya.

Sin ir más lejos, alrededor de este 1 de octubre, ha habido actos solidarios de diferentes tipos en Berlín, Londres, Edimburgo, París, Nueva York, Dublín… En la mayoría de estos actos no sólo han participado catalanes residentes en los diferentes países, sino personas autóctonas, incluyendo a bastantes que activamente promueven la solidaridad con la causa catalana.

https://twitter.com/cdrcopenhagen/status/1047217906654822401

Además de estos actos organizados, la red de solidaridad WithCatalonia impulsó la campaña internacional “#Viva1Oct”. Se pidió que la gente hiciera una acción muy sencilla; fotografiarse con un cartel que llevaba (en nueve idiomas diferentes, desde el inglés hasta el maori) las frases “#Viva1Oct! No a la represión: Respetad el poder del pueblo. Construyamos la solidaridad internacional #WithCatalonia”.

No se convirtió en trending topic, pero sí que se hicieron muchas fotos, en lugares muy diversos.

Sindicato UNISON, Ayuntamiento de Glasgow: Foto: Catalan Defence Committee Scotland

Un partido de izquierdas en Argentina se lo curró mucho y difundió fotos de todo tipo de gente expresando su solidaridad con Catalunya, desde sus propios militantes hasta trabajadores, estudiantes, activistas del movimiento feminista… Esto significa que se había explicado la lucha catalana a todas estas personas y se les había convencido para dar la cara y defender los derechos democráticos así como rechazar la represión que estamos sufriendo.

¿Y en el Estado español? Pues aquí también.

Por ejemplo, hubo varias concentraciones en Euskal Herria, y se organizó una “Xornada de Solidariedade con Catalunya” en Galicia. Quizás se da por sentado que se exprese solidaridad desde estos territorios, pero no deja de ser gente que ha hecho un esfuerzo para apoyar una causa. En todo caso, es cierto que no sorprende mucho.

Lo que sí sorprenderá a algunas personas es que hay un grupo de activistas de Madrid que trabajan mucho y desde hace tiempo en solidaridad con Catalunya. Estos días, “Madrileñ@s por el Derecho a Decidir” ha organizado un acto público potente sobre el tema.

En Granada, la “Plataforma Andalucía por el derecho a decidir” organizó una animada concentración ante la subdelegación del gobierno así como un acto en la universidad.

En Aragón acaban de aparecer unos CDRs (Comités de Defensa de la República), que han empezando colgando lazos amarillos en Zaragoza.

De Burgos llegaron un puñado de fotos con los carteles de #Viva1Oct enviadas por un colectivo de la izquierda radical —incluyendo a la concejala de una coalición municipalista morada— con las palabras “Hemos de reforzar las voces que desde el Estado español muestran de manera valiente su apoyo al derecho a decidir del pueblo catalán.”

Es que ha habido solidaridad desde el Estado español, pero se ha limitado a minorías muy valientes y/o a momentos muy concretos.

Es chocante que activistas en Jujuy, una zona pobre del norte de Argentina, hayan captado la gravedad de la situación más que la mayoría de la izquierda y de los movimientos sociales en el Estado español.

Las libertades de todo el mundo están en juego

Es urgente que las personas y organizaciones en todo el Estado entiendan el hecho fundamental: que la represión contra el movimiento catalán crea un precedente para reprimir a cualquier otro movimiento ciudadano, por muy grande y transversal que éste sea (ya había bastante impunidad para reprimir a movimientos pequeños y radicales).

En Catalunya llevamos ya al menos 8 manifestaciones de más de un millón de personas. La ANC y Ómnium Cultural son organizaciones enormes (Òmnium ahora cuenta con más de 125.000 socios); si pueden encarcelar impunemente a los presidentes de estas entidades, nadie tiene sus derechos asegurados.

Jordi Cuixart y Jordi Sánchez llevan en la cárcel desde el 16 de octubre de 2017; las otras 7 personas encarceladas en esta causa también llevan muchísimos meses encerradas. Esto sin olvidar la creciente lista de personas exiliadas. También hay cada vez más ataques contra la libertad de expresión de raperos, artistas, etc., como la inaudita acción judicial contra Willy Toledo por “insultar a Dios y a la Virgen María”. Hay además casos flagrantes como el de los jóvenes de Alsasua, condenados a hasta 13 años de cárcel por una presunta pelea en un bar.

Mientras tanto, no olvidamos, los fascistas condenados por el ataque en 2013 contra la sede del gobierno catalán en Madrid, la Blanquerna, están en la calle; muchas agresiones fascistas ni siquiera llegan a juicio. Varias personas famosas —que quizá sea mejor no nombrar— siguen libres a pesar de haber sido condenadas por corrupción…

En resumen, el Estado español está llevando a cabo ataques contra las libertades y los derechos políticos sin precedentes en una sociedad libre. Así que debe ser obvio que es tarea de toda persona democrática hacer lo posible para cambiar esta situación.

“Pero no soy independentista”

En dos palabras: ¿y qué?

Hay que entender que la defensa de los derechos democráticos en Catalunya tiene que ver con precisamente eso: los derechos democráticos. No hace falta estar a favor de la independencia (tampoco le corresponde a gente en Madrid, Manchester o Münich dictar el futuro de Catalunya), sino defender la democracia y las libertades.

Relacionado con este punto, en sectores de la izquierda española se han fomentado muchos tópicos y confusiones acerca del movimiento sobiranista. Tras topar repetidas veces con los mismos argumentos —del estilo “La lucha por la independencia es una maniobra de las élites catalanas para tapar la corrupción”; “Todo movimiento nacionalista es de derechas y racista por naturaleza”; “Necesitamos menos fronteras, no más”…— en WithCatalonia preparamos unas respuestas a las preguntas típicas (FAQs).

Si alguien pensaba que estos argumentos son originales, pues no; algunos fueron rebatidos hace más de un siglo por un conocido revolucionario ruso que ya entonces defendía el derecho a la autodeterminación.

Hay otra cita relevante, mucho más antigua: “¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo?”. Por supuesto que el movimiento sobiranista no es perfecto, ni siquiera lo es la izquierda del movimiento. Pero los sectores de la izquierda y de los movimientos sociales del Estado español que dicen defender la república, las libertades, etc. no pueden limitarse a criticar las astillas en los ojos del movimiento catalán; hay demasiado en juego.

El reto de la solidaridad

Debo reconocer que a lo largo de los años, el movimiento soberanista catalán ha cometido diversos errores respecto a la búsqueda de solidaridad. Debería haber empezado a buscarla mucho antes. Debería haberse dedicado más a hablar con activistas y movimientos sociales, no tanto con diplomáticos. Debería haber intentado relacionarse con movimientos en todos los territorios de Europa y del Mediterráneo, no priorizar tanto a las naciones sin Estado; hay que insistir que es una cuestión de democracia que afecta a todo el mundo, no es un asunto nacionalista.

Dicho todo esto, en el resto del Estado español, la tarea central en este tema no puede ser lo que el movimiento catalán hace bien o mal, sino lo que se puede hacer desde los distintos territorios de la península para frenar los ataques a la democracia que estamos sufriendo, todas y todos.

Los retos inmediatos son acabar con la represión —tanto contra el movimiento catalán como en los demás casos— y asegurar una solución democrática para Catalunya, lo que significa, entre otras cosas, respetar el derecho del pueblo catalán a decidir su futuro.

En algunos territorios, ya existen plataformas que trabajan estos temas, y habrá que reforzarlas y ampliarlas. En otros, está todo por hacer.

Además, existe un reto más grande, que es superar el régimen del 78 y la monarquía. Hará falta impulsar procesos constituyentes y nuevos modelos políticos y sociales republicanos. Evidentemente, esto será un proceso largo; requerirá de mucho trabajo paciente de debate y actividades para convencer a la mayoría de la gente de la necesidad de un cambio… precisamente lo se lleva haciendo en Catalunya desde hace bastantes años. Pero si se trabaja bien la solidaridad frente a la represión actual, se avanzará también en este reto más de fondo.

Se trata de hacer el camino caminando. Y ya estamos caminando, aunque sea lentamente.

Construir la solidaridad: WithCatalonia

A raíz de una serie de actividades con visitantes internacionales en Catalunya durante los días del referéndum, a mediados de octubre de 2017 un grupo de activistas lanzamos la llamada WithCatalonia, pidiendo que los movimientos sociales internacionales se movilizaran en solidaridad con (“with”) Catalunya.

La llamada apareció firmada por una lista impresionante de personas, procedentes de ámbitos muy diversos de la sociedad y movimientos de Catalunya, con diferentes opiniones sobre la independencia. A mediados de diciembre de 2017, organizamos el Encuentro Popular de With Catalonia, donde participaron unas 400 personas de diferentes continentes, diferentes países europeos y diferentes territorios del Estado.

Desde entonces hemos seguido trabajando en actividades más modestas. Contamos con una red internacional que incluye espacios de solidaridad arraigados en los movimientos locales y también entidades de gente catalana en el exterior, como los CDRs internacionales.

Se pueden destacar dos iniciativas de estas últimas semanas. Una ha sido la campaña #Viva1Oct que se comenta arriba.

Otra fue la llamada a Pedro Sánchez, presentada el 10 de septiembre para coincidir con sus 100 días de gobierno, pidiendo que tome medidas para liberar a los presos políticos y que abra vías democráticas de solución al conflicto. Entre los firmantes de la llamada (de diversas sensibilidades progresistas, mucho más allá de movimientos nacionales) contamos con Yanis Varoufakis.

La dirección de Die Linke en Alemania se ha declarado por la liberación de los presos y presas.

Y ahora ¿qué hacer?

Nadie tiene una salida mágica a la situación de crisis actual. En los últimos días ha quedado claro que el movimiento soberanista sigue vivo… pero no se sabe cómo puede avanzar. En todo caso, no puede ganar solo; necesita la solidaridad.

Hay personas dentro del movimiento en Catalunya que piensan que no llegará solidaridad desde el resto del Estado español y que no tiene sentido esperarla. Lo que se ha explicado arriba demuestra que no tienen razón.

Sabemos que la izquierda y los movimientos sociales españoles tienen un historial muy digno de solidaridad con las luchas democráticas y por los derechos humanos… pero esta tradición no se ha notado suficientemente en este caso.

Se han cometido errores durante estos meses y años, sí, en todos los bandos. De lo que se trata es de avanzar, desde aquí y ahora.

Y sin soluciones mágicas, las pequeñas muestras de solidaridad con los derechos democráticos —de Catalunya y de todo el mundo— que hemos visto estos días confirman que podemos fortalecer la lucha contra la represión y por las libertades. Así que pongámonos manos a la obra; hay demasiado en juego como para no actuar.

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