“La lucha por la independencia provoca el crecimiento del fascismo”

Este argumento es falso y peligroso. El fascismo y el autoritarismo crecen por toda Europa y en todo el mundo, con una fuerte presencia institucional y electoral en muchos países. Es obvio que esto se debe a factores diversos que nada tienen que ver con la independencia catalana.

No obstante, los grupos fascistas se sienten envalentonados por el anticatalanismo impulsado desde el gobierno central y la derecha institucional. La causa no es la lucha por el derecho a decidir, sino la campaña larga y concertada de desprestigio hacia la sociedad catalana (ver más arriba, “los catalanes son ricos e insolidarios”). El Gobierno utiliza las demandas de Catalunya como una cortina de humo para encubrir los recortes sociales, su mala gestión y la corrupción generalizada.

Gracias a esta propaganda, las medidas represivas estatales contra el ejercicio del derecho a decidir no son objeto de grandes protestas en todo el Estado. La impunidad por las actuaciones policiales del 20 de septiembre y sobre todo del 1 de octubre ha dado confianza a la extrema derecha españolista. Y la impunidad con la que las autoridades recibieron las primeras agresiones ultras actuó como un semáforo en verde para el aumento de su violencia.

Hará falta una lucha fuerte y unitaria para detener el fascismo, y esta lucha deberá ser un nexo de unión entre los sectores independentistas convencidos y la gran mayoría democrática de la gente unionista o constitucionalista. Son precisamente las manipulaciones fomentadas por la derecha contra el movimiento soberanista —y contra otros movimientos sociales y políticos— las que están dando alas al fascismo.

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